Un nuevo financiamiento impulsará la digitalización de las MYPES y mejorará las viviendas

Un nuevo financiamiento impulsará la digitalización de las MYPES y mejorará las viviendas

En El Salvador, el panorama de las MYPES podría transformarse radicalmente gracias a una millonaria inversión del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), que facilita el acceso a tecnologías digitales y a la mejora de la eficiencia energética. Además, incluye un préstamo de 50 millones de dólares destinado a créditos hipotecarios para viviendas de interés social.

El financiamiento será canalizado a través del Banco de Desarrollo de El Salvador (BANDESAL), que se encargará de la asignación de recursos a unas 700 micro y pequeñas empresas interesadas en modernizar sus operaciones con nuevas tecnologías, y a unas 450 MYPE que buscan mejorar su eficiencia energética mediante el uso de energías renovables. La administración de los fondos destinados a créditos hipotecarios para comunidades vulnerables estará a cargo del Fondo Social para la Vivienda (FSV).

Digitalización: un asunto pendiente para la MYPE

El acceso a la tecnología sigue siendo una barrera significativa para la competitividad del sector. Según datos del informe “El Estado de la MYPE 2023”, más del 76.4% de los empresarios usa únicamente su teléfono con acceso a internet para operar su negocio, mientras que un 20.6% aún no ha incorporado ninguna tecnología. Para Luis Castillo, director del Observatorio MYPE de FUSAI, este rezago digital es uno de los mayores desafíos. “El sector aún no logra integrar herramientas que optimicen los procesos, desde la facturación electrónica hasta la venta en línea y esto les puede pasar la factura en un entorno digitalizado como el de la actualidad”, señaló.

El problema es aún más evidente en la comercialización de productos y servicios, donde un 40.4% de los empresarios sigue sin utilizar herramientas digitales, una proporción que alcanza el 36.2% en el segmento de la pequeña empresa. Francisco Góchez, analista económico del Observatorio MYPE, subrayó la urgencia de acelerar la transformación digital en el sector. “Si las MYPE no incorporan nuevas tecnologías, quedarán rezagadas. Es fundamental que el financiamiento se traduzca en soluciones prácticas para modernizar su operatividad”, afirmó.

Acceso a vivienda: un reto aún pendiente

El financiamiento aprobado por el BID también busca mejorar la calidad de vida de los empresarios. A pesar de que el 83.5% de los propietarios de MYPE posee una vivienda propia, un 42.6% reporta que sus inmuebles presentan carencias estructurales. La situación es especialmente crítica para las mujeres, quienes experimentan mayores carencias habitacionales (48.1% frente al 34.1% en los hombres).

Entre las principales deficiencias identificadas se encuentran hacinamiento (15.5%), falta de acceso a servicios residuales (12.7%) y viviendas con materiales inadecuados o en mal estado (10.6%). Respecto a esto Francisco Góchez menciona que el acceso a financiamiento para vivienda es clave para garantizar la estabilidad de los empresarios del sector.

Energía renovable y eficiencia: una apuesta para la sostenibilidad

Además de tecnología y digitalización, el BID ha destinado 60 millones de dólares para impulsar la eficiencia energética en las MYPE. El objetivo es permitir que al menos 450 micro y pequeñas empresas puedan reducir costos operativos a través del uso de energías renovables, una estrategia clave en un contexto de alza en los precios de la energía. Luis Castillo destacó la importancia de este enfoque. 

“El ahorro energético no solo reduce gastos, sino que también mejora la competitividad. Si se logra implementar tecnología eficiente en la MYPE, los negocios podrán crecer sin que el costo de la energía sea un obstáculo”.
Luis Castillo
Director del Observatorio MYPE

Perspectivas y retos del financiamiento

Si bien la aprobación de estos fondos representa una oportunidad para el sector MYPE, el desafío radica en garantizar que el financiamiento llegue de manera efectiva a los empresarios que más lo necesitan. La confianza en el sector financiero sigue siendo baja, y las condiciones de acceso al crédito podrían ser un factor determinante en la implementación de estos programas.

El financiamiento aprobado por el BID tiene el potencial de transformar el panorama de la micro y pequeña empresa en El Salvador, pero su éxito dependerá de la capacidad del sistema financiero para garantizar que estos recursos sean accesibles, inclusivos y efectivos. En un país donde la MYPE representa el motor de la economía, invertir en su desarrollo es más que una estrategia económica: es una apuesta por la sostenibilidad y el crecimiento a largo plazo.

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