Optimismo sobre ruedas. El sector transporte MYPE frente a los retos del 2025
El sector transporte dentro del ecosistema de micro y pequeñas empresas (MYPE) salvadoreñas se ha consolidado como un actor clave de la economía. No solo por su agilidad y expansión territorial, sino por su capacidad para generar empleo y mantenerse competitivo en un entorno desafiante. Prueba de ello es su destacado Índice de Confianza Empresarial, que alcanzó 113.5 puntos en 2024, superando en cinco unidades el promedio del sector MYPE y posicionándose como la industria más optimista dentro del sector MYPE.

Para Francisco Góchez, Coordinador del Índice de Confianza del Observatorio MYPE de la ESCUELA LID de Fusai, este indicador es clave para entender la lógica empresarial: «Cuando un sector mantiene un índice de confianza alto, significa que los empresarios están viendo oportunidades reales y no solo esperanzas vacías. Invertir en un entorno de alta confianza indica que las perspectivas de crecimiento son favorables».
Sin embargo, este optimismo contrasta con otros indicadores que reflejan una realidad más compleja. El 2024 cerró con señales claras de desaceleración operativa, lo que advierte sobre los retos estructurales que el sector deberá enfrentar para sostener su dinamismo en 2025.
Liderazgo en confianza, pero señales de fatiga operativa
Aunque el sector transporte se mantuvo como el más confiado dentro del universo MYPE, su Indicador de Situación, que evalúa el desempeño real de las unidades económicas, cayó a 36.5 puntos, 2.5 unidades menos que el año anterior. Es decir, los empresarios creen en el futuro, pero enfrentan más dificultades en el presente.

Uno de los factores detrás de esta desaceleración es el aumento en la competencia, derivado de la mejora en la seguridad pública, que ha abierto nuevos territorios a la operación de empresas formales e informales. Cinco de cada diez empresarios reportan un crecimiento en la oferta de servicios similares en su zona de operación.
Andrea Portillo, investigadora del Observatorio MYPE y FLACSO, contextualiza esta presión competitiva: «En general, el principal desafío que enfrenta el sector son nuevos competidores. Eso obliga a los empresarios MYPE a cambiar de estrategia; no basta con ofrecer lo mismo, hay que encontrar maneras de agregar valor».
La vulnerabilidad financiera persiste
El otro gran frente de riesgo es la gestión financiera. El 29% de los empresarios reportó dificultades para administrar ingresos y gastos, producto tanto de la reducción de ingresos como del aumento de gastos imprevistos. En un sector con altos costos operativos —como mantenimiento, combustible y permisos— la falta de herramientas financieras puede resultar letal.
Francisco Góchez lo explica: «Sin una estrategia financiera clara, cualquier gasto inesperado puede poner en peligro la estabilidad de una empresa. En el sector transporte, donde los costos son altos y recurrentes, la falta de previsión puede marcar la diferencia entre crecer o estancarse».
Burocracia: un freno desde afuera
A los desafíos internos se suma un obstáculo externo cada vez más citado por los empresarios: la burocracia regulatoria. Para el cierre de 2024, uno de cada cuatro empresarios del sector transporte reportó haber sido afectado por normativas municipales o gubernamentales. Este dato representa un incremento de 9 puntos frente al trimestre anterior y se sitúa 10 puntos por encima del promedio del sector MYPE.

Las principales quejas incluyen exceso de permisos y trámites, restricciones de circulación y cambios normativos impredecibles. En palabras de Góchez: «Las regulaciones son necesarias para garantizar un mercado ordenado, pero si se vuelven demasiado rígidas o costosas, terminan afectando la operatividad de los negocios, desincentivan la inversión y empujan a muchos empresarios hacia la informalidad».
Este escenario crea una paradoja: mientras más empresas buscan formalizarse y profesionalizarse, más encuentran barreras institucionales que limitan su expansión.
¿Rumbo a la consolidación o a la contención?
A pesar de los riesgos, el sector transporte MYPE cierra 2024 con una visión optimista: el índice de confianza empresarial alcanzó 48.5 puntos, 2.4 puntos más que el año anterior y 2.8 por encima del promedio MYPE nacional. Esta tendencia refleja un compromiso con el crecimiento, pero también una expectativa: que el entorno acompañe.

El 2025 se vislumbra como un año de definiciones clave. La competencia seguirá en aumento, la gestión financiera requerirá nuevas capacidades y las trabas regulatorias deberán ser atendidas si se desea evitar una contracción del sector.
«El sector transporte ha sorteado muchos obstáculos antes. Si los empresarios logran adaptarse, el 2025 puede ser un año de consolidación en lugar de incertidumbre», concluye Góchez.
Para lograrlo, será esencial promover estrategias de diferenciación, profesionalización financiera y un diálogo activo con las autoridades locales y nacionales, que permita aliviar las cargas normativas sin perder la necesaria regulación del sector. Solo así, el optimismo sobre ruedas podrá convertirse en una ruta sostenida hacia el crecimiento.